MARIO
No tengo derecho a estar enojado; ella acaba de hacerme correr para salvar mi alma de convertirse en polvo en ese armario. Y lo hizo todo mientras también veía a su ex follarse a otra persona como un inútil universitario de dos estocadas. Entonces, ¿por qué demonios estoy cabreado de que me pidiera que saliera de la sala de conferencias?
En serio, esta ira es extraña. Es amarga, casi como... una traición, lo cual no tiene ningún sentido. No es asunto mío lo que ella no quiera compartir co