MARIO
—Dime qué te dijo.
—Por favor, déjalo ya. Casi llegamos al restaurante.
No lo voy a dejar. No hasta que me deje ayudarla. Piensa que no puedo hacerlo. Peor aún, piensa que en realidad no quiero hacerlo. Pero eso no es culpa suya; es la consecuencia de haber lidiado con un hombre débil durante tanto tiempo que no sabe lo que un hombre fuerte puede hacer por ella. Además, ella no sabe que tengo mucha experiencia con exes abusivos.
Nunca he hablado de ello con nadie excepto con mi hermano, e