MARIO
No le doy la oportunidad de preguntarme a qué me refiero; el todoterreno se detiene frente a Saks Fifth Avenue y me bajo de un salto, indicándole con un gesto que salga por mi lado del coche.
Veinte segundos después, me sigue por la acera abarrotada, ciñéndose la bata de baño azul neón más fuertemente alrededor del cuerpo y cubriéndose parcialmente el rostro, ignorando la mirada de cualquiera que se haya fijado o pueda fijarse en ella. Qué tontería. No parece recordar que la gente me cono