PILAR
Esa necesidad de compartir, de regocijarme, se está acumulando como la efervescencia atrapada dentro de una botella de champán. Estoy sobreestimulada. Vibrando con la energía suficiente para demoler una manzana entera. Mi pecho sube y baja con fuerza. Incluso quedarme quieta resulta difícil, pero al menos el cristal inteligente de Mario está opacado, así que nadie que pase por ahí puede ver nada.
Solo el señor Farías puede. Saber eso me hace sentir vulnerable y expuesta.
Y todavía más exc