MARIO
Francisco es como un poltergeist. Una especie de espíritu malévolo que destroza la casa antes de desaparecer entre las paredes, haciéndote pensar que te estás volviendo loco.
Solo alcancé a oír lo último que le dijo: «¿Debería decírselo yo para que no pierda su tiempo?», y sea lo que sea que ella oculta, debe ser algo grande. La alegría que nos dimos mutuamente desaparece cuando me uno a ella para la reunión con Freddy Dixon. Y ella cree que está siendo sutil, pero se niega a mirarme mien