Capítulo 6
La oscuridad se cernía sobre mí como algo sofocante, no sabía cuánto tiempo había pasado desde que me arrastraron a las mazmorras, todo mi cuerpo dolía, cada músculo, cada hueso, cada rincón de mi cuerpo estaba maltratado por la brutalidad de los golpes que recibí. Sentía la sangre seca y el rostro completamente hinchado, el sabor metálico de la sangre estaba impregnando mi boca provocándome nauseas. El suelo de piedra bajo mi cuerpo estaba frío pero el ardor en mis heridas lo superaba, no sabía