“¿Hay algo que me estás ocultando?” preguntó Sofía, mirándome preocupada. “No hay forma de que decidas no ir a enseñar hoy y te veías….” Se detuvo y suspiró.
No pude dormir. Casi lo beso. Finalmente hice el movimiento que me he estado obligando a no hacer. Porque, ¿cómo se supone que lo enfrente si voy?
“No quiero hablar de eso… por ahora,” le aseguré. “Tal vez lo haga cuando regreses del trabajo.”
Sofía puso los ojos en blanco. “¿Mi amiga no está bien y esperas que me vaya a trabajar?” Negó co