Capítulo 76 —El regreso a la arena
Las rejas de hierro forjado de la mansión de Long Island se abrieron de par en par con un chirrido pesado, rompiendo la inercia del largo viaje por carretera. El neumático del coche abandonó el asfalto para rodar sobre la gravilla del sendero principal, deteniéndose frente a la inmensa fachada. El contraste con el casco rústico de la finca de campo fue inmediato y brutal; aquí, el aire carecía del olor a pinos y leña húmeda, reemplazado por la atmósfera fría, p