Capítulo 77 —El contraataque
Maribel cruzó el pasillo central con paso firme, el sonido de sus tacones de aguja resonando sobre el mármol pulido con una precisión gélida. Era la armadura necesaria para ocultar el rastro de la madrugada y la calidez que Sergio había dejado en su piel.
Al entrar a la sala de juntas principal, el aroma a café cargado la recibió de golpe. Sentado al fondo de la inmensa mesa, Paul Hamilton repasaba unas notas en su tableta digital. El magnate inglés lucía impecable e