Capítulo 46 —El Filo de la Elegancia
El restaurante en Covent Garden parecía diseñado para suspender el tiempo. Oculto tras una fachada discreta de ladrillo visto y hiedra oscura, el interior se abría en un despliegue de luces bajas, mesas de madera noble pulida y el murmullo amortiguado del jazz que emergía de un piano de cola al fondo del salón. El aire olía a cera de abejas, vino especiado y maderas caras.
Paul Hamilton guió a Maribel con una mano flotando a escasos milímetros de su cintura,