Capítulo 34 —El Espejo de la Culpa
Sergio no miraba los informes financieros en su tableta. Sus ojos grises estaban fijos en la pequeña figura sentada a la mesa del fondo de la biblioteca.
Pedro, con apenas siete años, estaba encorvado sobre un tomo grueso de geografía. El niño mantenía el mentón apoyado en su mano izquierda, mientras que con el dedo índice de la derecha seguía las líneas del texto. De vez en cuando, de forma inconsciente, se mordía el labio inferior al concentrarse, frunciendo