Capítulo 105 —Encaje, hilos y estrategias de guerra
—¡Que no vas a firmar nada más por hoy, Maribel! Mueve ese cu*lo de ejecutiva fuera del escritorio porque nos vamos ya mismo a almorzar —sentenció Beatriz, quitándole la estilográfica de la mano a su amiga y arrojando la carpeta de balances al cesto de entrada con soltura.
Maribel parpadeó, acomodándose los puños de su chaqueta de sastre con un gesto de resignación que denotaba que, contra Beatriz, su brillantez corporativa no tenía herramienta