47. Guardando recuerdos en el baúl de la memoria.
—¿Qué hay de mis hijos? ¿Qué pasa con Adam? ¿Cómo les explico que su padre también es su tío? —Levantó el rostro hacia Enzo. Estaba destrozada.
—Sofía…
—¡¿Qué tan miserable debo de ser para que la vida me deje en paz?! ¡¿Qué más me tiene que quitar?! —exclamó y se alejó de Enzo, con el corazón roto y la cabeza revuelta.
Recorrió el pasillo, dispuesta a encontrar un lugar donde poder llorar a solas. Pasó al lado de Arturo, impregnándolo con su miseria, mientras este veía a su amigo con el al