No fui a buscarla.
Pero igual fui.
El aeropuerto siempre me ha parecido un lugar extraño, un microcosmos de emociones y destinos entrelazados. Gente que llega con sueños y esperanzas, gente que se va dejando atrás historias inconclusas. Historias que se cruzan sin tocarse, como hilos invisibles que se entrelazan momentáneamente sin ninguna intención de permanecer unidos. Allí estaba yo, en medio de todo eso, hasta que la vi. Sofía. Mi reflejo. Mi otra mitad.
Pero algo estaba distinto. Su mi