Incertidumbre 44.
—Gracias —dijo ella con la mirada baja—, no tenías que hacer esto.
Desvió su vista del camino para mirar a la chica en el asiento del copiloto que miraba al frente con la mano apoyada en su mejilla recostada a la puerta del auto, sus pestañas eran largas sus labios provocativos era preciosa incluso sin una gota de maquillaje, y ni ese semblante de preocupación que traía disminuía su hermosura.
—Si, bueno no estás bien, es decir tu resfriado...
—Si no te preocupes en explicar Takeru, yo enti