Punto de vista de Sebastián
En el momento en que su pluma se levanta del papel, algo cambia en mi pecho, de forma aguda e inmediata, como una llave que gira en una cerradura cuya existencia había olvidado.
Elara Vale.
El nombre parece correcto en el contrato. Demasiado correcto. Como si hubiera estado esperando allí todo el tiempo, solo para que su firma lo hiciera real.
Ella estudia el documento con esos ojos color avellana, probablemente comprobando si se le ha escapado alguna cláusula oculta que la atraparía. Es inteligente. La mayoría de la gente habría firmado sin leer más allá de la primera página al ver la cantidad de ceros que había. Pero ella leyó cada palabra, hizo las preguntas difíciles, exigió honestidad incluso cuando la verdad era desagradable.
Eso es lo que la hace diferente. Eso es lo que me hizo estar seguro de que era la indicada.
«¿Y ahora qué pasa?», pregunta, dejando el bolígrafo con cuidado, como si temiera que cualquier movimiento brusco pudiera romper el frági