— Us… ¿Usted? ¿Qué hace aquí? — Balbuceo Isabella, sintiendo como su corazón comenzó a martillear con fuerza contra su pecho.
Ella se quedó pasmada en el umbral de la puerta, viendo impresionada a ese atractivo y elegante hombre, que siempre tenía esa expresión ceñuda y que no le quitaba los ojos de encima.
Máximo no dijo nada, él solamente levantó una de sus manos y en ella, llevaba una especie de tela de colores, al principio Isabella no entendió lo que era, hasta que recordó el pareo que h