Emily estaba furiosa, se sentía traicionada y sobre todo, indignada. Aiden acababa de decirle que sentía algo por ella y, sin embargo, él la había humillado haciéndole tirar la copa.
Y no contento con eso, se paseaba por el salón, muy campante, sonriendo y charlando con la indigente.
Era tanta la rabia, que Emily contenía las lágrimas y apretaba los puños, mientras refunfuñaba desde un rincón apartado del salón.
Isabella regresó con su marido, Aiden se acercó al bar para pedir un trago, en e