AMARA
Espera. ¿Quién?
¿La prometida de quién?
Oh. No. No.
Abrí la boca para hablar pero la chica no esperó. Cruzó la distancia entre nosotras y de inmediato me envolvió los brazos alrededor del cuello antes de que yo pudiera retroceder, jalándome hacia un abrazo de oso sin importarle mi cabello mojado.
Vaya. Esta chica era fuerte.
Mis manos colgaban inertes a mis costados porque no sabía dónde ponerlas.
"¡Qué gusto conocerte por fin! Pensé que no llegabas hasta dentro de quince día