AMARA
La expresión que cruzó el rostro de Maddox era imposible de descifrar.
En el lapso de unos pocos segundos, fue como si cada emoción hubiera sido encerrada cuidadosamente detrás de muros que de repente yo no podía atravesar con la mirada. La calidez que había llenado sus ojos momentos antes desapareció, reemplazada por una quietud tan absoluta que me hizo el estómago encogerse.
No estaba segura de si me sorprendía o no, pero solo confirmaba todas mis sospechas. Él lo sabía.
Mis dedos se mo