AMARA
Sorbí suavemente mientras jalaba el edredón más apretadamente alrededor de mí, acurrucándome más profundo en la cama como si esconderme bajo las cobijas de alguna manera acallara mis pensamientos.
No lo hizo.
Ni de cerca.
Ya habían pasado horas desde mi conversación con Kane, y sin embargo cada palabra que dijo todavía presionaba pesadamente contra mi mente, negándose a aflojar su agarre.
Al parecer, las doncellas habían estado diciendo la verdad.
Maddox realmente había destruido la manad