MADDOX
La sala del trono estaba desbordante de ancianos, el aire tan espeso de tensión que hasta yo podía sentirla presionando contra mi piel. Sus voces hacía tiempo que se habían apagado, dejando tras de sí un silencio incómodo que se extendía por la cámara como una cuerda tensa a punto de romperse. Todas las miradas estaban fijas en mí, cargadas de confusión y curiosidad. Aegon, Ariel, Amara y cada anciano presente llevaban la misma expresión interrogante, cada uno de ellos preguntándose por