AMARA
La conmoción que se extendió por el rostro de Maddox fue tan inmediata e inconfundible que mi corazón se hizo añicos de nuevo. Por un fugaz instante, deseé que se riera y me dijera que Aegon había malentendido todo, que era algún rumor ridículo que de alguna manera se había descontrolado, pero la mirada en sus ojos me robó toda esperanza antes de que abriera siquiera la boca.
Aegon no había mentido.
Todo lo que me había dicho era verdad.
Maddox se estaba muriendo.
—Amara... —Su expresión