Solo suya.
Damián se levantó de su silla mientras rodeaba la mesa y se acercaba a ella. Ella le estaba dando una sonrisa confusa mientras él le acercaba la mano.
—¿Bailar? —el preguntó y ella se rió.
—No sé cómo hacerlo —dijo y lo siguiente que él agarró de su mano y tiró de ella hacia arriba.
Ella perdió el equilibrio y se estrelló contra su pecho mientras sus brazos serpenteaban alrededor de su cintura. Ella lo miró y él miró hacia abajo y le sonrió.
—Vamos nena —reflexionó y la acompañó hasta el claro.