—Ahh —gimió ella. Sus ojos se abrieron en shock cuando sensaciones extrañas consumieron su cuerpo y ella reaccionó a su toque.
—Gimiendo, ¿no? —el jadeó con su aliento caliente provocando su núcleo húmedo causando un latido sordo entre sus piernas mientras ella intentaba cerrar las piernas, pero él las separó aún más y se sumergió, fijando sus labios en su intimidad, lo que la hizo estremecer al sentir su cálida lengua.
Sondeo. Succión. Mordisqueando.
Ángela cerró los ojos con fuerza y se mordi