—Los ojos en mí —el retumbó que resonó a través de su núcleo.
Ella trató de retroceder, pero él la agarró por los muslos, los abrió y se sumergió. Su lengua salió disparada y le secó la humedad. Ella jadeó. Su cuerpo reaccionó fuertemente a la sensación extraña.
—Lennox —ella respiró, intentando alejarlo, pero él la agarró por las muñecas y tiró de ella más cerca para que su rostro quedara enterrado entre sus pliegues.
Sus ojos se cerraron de golpe al sentir sus labios, su respiración caliente