Sus ojos se deslizaron hacia la tinta en su piel, comenzando desde su cuello y extendiéndose como un lienzo sobre su hombro y brazo. Los patrones eran tan hermosos y cautivadores.
—¿Te gustan?
—Sí —salió de sus labios antes de que pudiera detenerlo, así que para ocultar su vergüenza mantuvo la mirada fija en su pecho.
Violet tragó saliva mientras limpiaba toda la sangre. Podía ver sus músculos, los hombros fuertes, ese pecho ancho y robusto y esos abdominales griegos parecidos a los de un dios