—No te preocupes —la forma en que dijo esto con esa voz profunda y fría solo hizo que ella se preocupara por su ser.
Ella no se atrevió a mirar hacia arriba. Tenía miedo de encontrar su mirada.
—Tu reino no tiene rey en este momento. Silvia mató a Alonso para poder convertirse fácilmente en reina, pero no dejaré que eso suceda. Ese reino es tuyo y no te arrebataré ese derecho —dijo, mirándola—. Pero tienes que casarte conmigo, princesa. Esta es la única manera de hacer un tratado entre los dos