Una suave brisa tranquilizadora hizo crujir las suaves hojas. El amanecer aún estaba en su etapa inicial, las oscuras nubes grisáceas seguían siendo la visión de una sombra bailando a través del cielo rosado, como un inocente rubor en las mejillas de la novia recién casada.
Un viento tranquilo se arremolinaba esparciendo las palabras de un nuevo comienzo, de un nuevo amanecer. Un silencio silencioso los rodea, no se escucha ni un solo sonido, mientras todos yacen entre el oasis de sus sueños y