El tipo retrocedió asustado. Su mente recordó la batalla perdida. Y de repente se dio cuenta de dónde estaba y cómo había acabado allí.
—¿S...Silvia? —el hombre lo intentó y fingió no darse cuenta, pero Rasmus no lo permitió. Con un gruñido bajo, sus garras se extendieron y agarró la garganta de ese tipo dejando que sus garras perforaran su piel causando que la sangre brotara.
—Ella... Ella era una vidente que ayudaba a Alfa Alonso a ganar todas las batallas —dijo temeroso el chico.
Si Alonso e