Capítulo 22. Cinetosis y secuestro
[CONTINUACIÓN]
Entonces, cerca de una interseccion, él detuvo el auto, y una vez recuperé el aire, me dispuse a verlo para agradecerle. Ain embargo… una llamada llegó a mi móvil, y era del número de Dante.
Con algo de duda atendí y llevé el teléfono a mi oído…
—¿S-sí?
—¡¿Se puede saber donde estás, Ariana Taylor?! ¡Llevo cinco minutos esperándote afuera de tu facultad y no apareces! Creí escuchar que Difer dijo que era de vida o muerte.
Pasé saliva con dificultad al escuchar su voz a través de