Capítulo 37
Levanté lentamente las manos. Podía ver el cuchillo temblando entre las de aquella mujer.
No parecía una asesina. Parecía una persona desesperada.
Respiré profundamente para no alterarla más.
—Por favor, cálmate —le pedí mientras daba un pequeño paso hacia atrás. Mantenía la mirada fija en el cuchillo y hablaba lo más despacio posible para no ponerla más nerviosa—. No quiero hacerte daño.
Ella soltó una risa llena de amargura. Las lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas.
—¿Cre