Capítulo 92
Helena sostuvo el arma frente a mí con las dos manos. Sus ojos estaban llenos de rabia. Ya no quedaba nada de la mujer frágil que había llegado a mi casa fingiendo necesitar una familia.
—Te aborrezco —dijo con la respiración alterada mientras mantenía el arma apuntando hacia mi pecho—. Saber que hombres como Giorgio o Luciano se fijaron en ti y estuvieron dispuestos a dar la vida por protegerte siempre fue una puñalada para mí.
No aparté la mirada. Paulina permanecía detrás de mí,