Capítulo 35
Gabriela tardó unos segundos en reaccionar. Se llevó una mano a la mejilla y después miró a Giorgio fuera de sí.
—¡No puedes hacerme esto! —gritó mientras las lágrimas comenzaban a salir de sus ojos. Dio varios pasos hacia él y señaló en mi dirección con rabia—. Me prometiste que yo sería tu amante oficial. Me dijiste que tendría el mayor rango entre todas las mujeres de esta casa y que, si algún día decidías casarte, la elegida iba a ser yo.
Giorgio no se inmutó, La observaba con u