Capítulo 7
El sonido de los disparos seguía retumbando en mis oídos.
Me encontraba agachada detrás de un automóvil junto a Giorgio. Él intentaba detener la sangre que brotaba de su costado, pero apenas podía mantenerse consciente.
Me acerqué rápidamente y presioné la herida con un pedazo de mi blusa.
—No hables —le pedí intentando mantener la calma, aunque mis manos temblaban por el miedo—. Si sigues perdiendo sangre no vas a llegar vivo al hospital.
Giorgio sonrió con dificultad.
—¿Por qué me