Capítulo 66
Su cara se endureció de una forma que daba miedo.
—Eres una desagradecida —me grito entre dientes, acercándose un paso—. Yo apoyé que te casaras con Manuel a pesar de que no eras digna de él.
Lo miré sin déjarme manipular por el
—¿No era digna?
—Sí, eso dije —continuó, sin disimular el desprecio—. Una gorda, hija de una familia en desgracia, relacionada con un mafioso, amante de un criminal... y aun así mi hijo quiso casarse contigo. Yo lo permití, Pero me dabas asco
Cada palabra su