Capítulo 85
Cuando entré a la habitación y vi a Ximena sentada en la cama, despierta, sentí que las piernas me temblaban.
Por un segundo no pude moverme. Solo me quedé mirándola, intentando convencerme de que era real, de que no estaba otra vez frente a una ilusión
Tenía los ojos llenos de lágrimas.
—Carolina... —murmuró con la voz rota.
Corrí hacia la cama y la abracé con cuidado, intentando no hacerle daño. Ximena se aferró a mí con una fuerza que no esperaba y empezó a llorar. No dijimos na