30 - El rescate.
Con cada segundo que pasaba, más la desesperación le carcomía la mente, pensando lo peor. No podía darse el lujo de que los sentimientos la dominen; menos en una situación así.
— Él está bien, niña — dice su abuelo. Ya se habían encontrado en esa ciudad, y estaban en la fortaleza de su familia.
— Más le vale que esté vivo. — Cerró sus ojos y calmó su respiración —. Le he preguntado tantas veces, abuelo, y no fue capaz de decirme la verdad. No soy ajena a ese mundo.
— Quizás tuvo miedo — respond