Todo parecía lejano, las luces no le permitían abrir con libertad los ojos, sumándole lo pesados que se sentían. El cuerpo parecía adolorido, sin embargo, no podía moverse con facilidad, además, tenía un tubo en la garganta y deseaba sacárselo.
Ella quería gritar.
Cuando sus ojos se abrieron, lo primero que vio, fue techo blanco, por lo que dedujo, que estaba en el hospital; y luego sus ojos, pasaron a las maquinas que estaban colocadas detrás de su cabeza y alrededores. Sus cejas fruncieron.
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