Capítulo Catorce
Lila estaba sentada en su habitación, con los dedos tamborileando impacientemente sobre el reposabrazos mientras esperaba noticias. El espía llegaba tarde.
La puerta crujió al abrirse y el espía entró, con el rostro pálido y el cuerpo temblando. “Mi señora... hice lo que me pidió... pero...”
Los ojos de Lila se entrecerraron, su voz fría. “¿Pero qué?”
El espía tragó saliva, el miedo brillando en sus ojos. “El Alfa... él... no la desterró. Él... le creyó.”
El rostro de Lila se t