Capítulo Nueve
Kaden estaba de pie junto a la ventana de su oficina, con la mirada fija en las puertas de hierro que marcaban el límite de su territorio. Las mismas puertas por las que había visto arrastrar a Bella, con su cuerpo frágil y los ojos abiertos de terror. Sus gritos aún resonaban en su mente, atormentándolo, arañando su pecho.
Cerró los ojos, apretando la mandíbula mientras intentaba silenciar su voz. ¿Por qué no podía quitarse de la cabeza la imagen de su rostro destrozado? La form