Capítulo Veinticinco
La noche después de la reunión del Consejo fue tranquila.
Demasiado tranquila...
El Anciano Thorne caminaba solo bajo la luz de la luna, con la capa bien cerrada contra el frío. Sus botas crujían suavemente sobre el sendero cubierto de escarcha que llevaba desde el Salón del Consejo hacia los cuartos de los Ancianos.
Se detuvo frente a la puerta de la casa de Dorian.
Las luces dentro estaban apagadas. Las ventanas oscuras. No había señal de movimiento.
Thorne miró por encim