Kaia
Seguía atrapada en un estado de ánimo terrible, como si estuviera encerrada en un espacio estrecho y sin aire. El pecho me pesaba, y cada respiración que daba se sentía inútil.
Intentar cortar el contacto con todos solo había empeorado mi ánimo. Pero, en realidad, ¿qué más podía hacer?
No podía salir y comportarme con normalidad para luego encontrarme con personas que sabía que solo me harían sentir aún peor.
Llorar delante de ellos no era algo que quisiera. Solo les daría otra oportunidad