Kaia
Lo miré fijamente, con el corazón latiendo desbocado.
Su movimiento rápido y poderoso podría haberme alcanzado, golpear mi cuerpo, y estaba segura de que habría sufrido consecuencias graves.
Me preparé, pero Leo detuvo su movimiento.
Nunca había visto una expresión tan afilada y furiosa como esa. Me miró con los ojos entrecerrados, una comisura de sus labios elevándose.
—¿Lo estás protegiendo?—
Esa pregunta golpeó con más fuerza que su movimiento anterior. El pecho me dolió, como si algo s