Kaia
El aire que respiraba ya no se sentía tan pesado como antes, aunque todavía no era bueno, porque la opresión en mi pecho seguía muy presente.
Pero después de aceptar la oferta de Erick, empecé a sentirme mejor. La especialista que él me presentó me ayudó; intentó ahondar en el trauma más profundo que había dentro de mí.
Solo llevo una semana con esto, y no todos los días, pero puede decirse que desde que comencé la terapia he podido controlar mi apetito.
Dejé de comer constantemente solo p