Mundo ficciónIniciar sesiónLa sonrisa de Reyland era como una puñalada en el corazón de Marian.
Era la cosa más dulce que había visto jamás. Esa palabra volvió a aparecer y ella la reprimió, negándose a distraerse.
¡Es tan adorable! pensó, incapaz de hacer desaparecer la palabra.
Marian contuvo un sollozo.
—Nunca me has besado —susurró.
—¿Qué quieres decir? Nos hemos besado... —respondió Reyland, con los ojos fijos en su rostro, como si no estuviera seguro de que ella estuvie







