Mundo ficciónIniciar sesión—¿Qué hizo la princesa caída? —rugió el Alfa de la manada Bloodrayne.
—Ayer, Alfa. Todo el lugar estaba cerrado. No pudimos...
Tobias se acercó al mensajero y lo agarró por el cuello, clavándole las garras en la piel y ahogándolo mientras se conectaba con su mente.
Allí, obtuvo toda la información de primera mano sin esperar a que el lobo convirtiera sus pensamientos en palabras.
Lo soltó como a un muñeco de trapo, tosiendo y jadeando, sujetándose el cuello magulla







