Mundo ficciónIniciar sesiónSu corazón latía con fuerza y el sudor le cubría la frente.
Se aferró a las sábanas, temblando de miedo, y cerró los ojos con fuerza, intentando borrar de su mente aquella horrible noche en la que fue atacada.
—¡Indie!
gritó Greyson mientras irrumpía en la habitación y corría hasta ella.
En cuanto su piel rozó la de Indianna...
Ella se relajó de inmediato.
Abrió los ojos y lo miró.
—¿Qué ha pasado?
—L-lo siento...
susurró.
—Tuve una pesadilla con... R-Rogue.
—No pasa nada.
respondió Greyson con suavidad mientras le acariciaba la mejilla.
—No tienes por qué disculparte.
Estuvo a punto de derretirse bajo su tacto.
Cerró los ojos.
Las chispas recorrieron todo su cuerpo y poco a poco calmaron los latidos desbocados de su corazón.
Su respiración volvió lentamente a la normalidad.
Cuando abrió los ojos de nuevo...
El rostro de Greyson estaba a solo unos centímetros del suyo.
—Gracias.
murmuró.
—¿Ya estás mejor?
Indianna asintió.
Entonces su mirada descendió hasta los labios de Greyson.
—Llevas un piercing en el labio.
comentó.
—Siempre lo he tenido.
Solo que nunca me lo ponía.
respondió él encogiéndose de hombros mientras atrapaba el piercing entre los dientes.
—Queda bien.
dijo ella.
Greyson sonrió con suficiencia.
—Indie...
¿Puedes dejar de darle vueltas y besarme de una puta vez?
preguntó en voz baja.
Antes de que pudiera responder...
Él ya había unido sus labios a los de ella.
Un pequeño jadeo escapó de sus labios cuando Greyson la hizo recostarse sobre la cama.
Apoyó las manos a ambos lados de su cabeza.
Indianna rodeó su cuello con los brazos y entrelazó los dedos en su sedoso cabello.
—Perdón por lo de antes.
murmuró Greyson entre beso y beso.
—Estaba estresado...
Y tú estabas siendo difícil.
Indianna arqueó una ceja.
Apoyó las manos sobre su pecho para detenerlo.
—¿Difícil?
—No pongas esa cara, preciosa.
Sabes perfectamente que haces todo lo posible por sacarme de quicio.
gruñó él, aunque una pequeña sonrisa asomaba en sus labios.
—Solo porque eres un imbécil.
—No soy un imbécil.
—Perdón.
Eres un cabrón.
Los ojos de Greyson se abrieron un poco antes de soltar una risa grave.
—Una chica tan inocente no debería decir palabrotas.
dijo mientras volvía a acercarla a él.
—Y tampoco deberías faltarle al respeto a tu pareja.
—Muérdeme.
respondió Indianna con un gesto de fastidio.
Greyson sonrió de lado.
Bajó la cabeza y dejó una lluvia de besos sobre su cuello...
Hasta llegar a la marca que él mismo le había dejado.
—Eso ya lo hice.
susurró contra su piel.
Indianna frunció el ceño e intentó apartarlo.
—Me voy a dormir.
Greyson sonrió al verla mirarlo con impaciencia.
Era evidente que esperaba que se quitara de encima.
—Greyson...
Quítate.
gruñó ella.
Riéndose, él se dejó caer a su lado.
—¿No tienes tu propia habitación?
—Sí.
—Pues deberías irte.
—No.
—No pienso dormir hasta que salgas de mi cama.
—Vale.
Indianna entrecerró los ojos.
Intentó levantarse...
Pero Greyson le rodeó rápidamente la cintura y la atrajo de nuevo hacia él, envolviéndola entre sus brazos.
—¿Adónde crees que vas, preciosa?
susurró.
Ella forcejeó para soltarse.
—Suéltame.
—No.
—Idiota.
gruñó.
Greyson soltó una carcajada.
Cuando ella intentó golpearlo, le inmovilizó suavemente los brazos contra los costados.
—Te encanta.
Indianna apretó los labios.
Porque era verdad.
Le gustaba cómo se sentía cuando Greyson la abrazaba.
Aunque jamás se lo admitiría.
Cuando Indianna despertó a la mañana siguiente...
Se sentía extrañamente pesada.
Bajó la vista.
Los brazos de Greyson seguían rodeándola con fuerza.
Suspiró mientras intentaba liberarse de aquel abrazo de hierro.
Una carcajada resonó por toda la habitación.
Greyson la abrazó aún más fuerte.
—Buenos días, preciosa.
—Quítate de encima.
—Qué solecito eres por las mañanas.
respondió él con sarcasmo.
—Por favor...
Mi querido y profundamente idiota compañero.
Quítate de una maldita vez o me mearé encima de ti.
—Qué encanto.
bufó Greyson.
A regañadientes, la soltó.
Indianna caminó hasta el baño privado de la habitación.
—¿Vas a ir hoy al instituto?
preguntó Greyson desde fuera.
—Sí.
—¿Estás segura de que estarás bien?
—Estoy bien.
Si me escondo por culpa de Rogue...
Significa que él ha ganado.
respondió ella encogiéndose de hombros.
Cerró la puerta del baño.
Se dio una ducha rápida, intentando lavar los recuerdos del día anterior...
Y la pesadilla que todavía la perseguía.
Cuando terminó de secarse, se envolvió el cuerpo con una toalla y salió de nuevo a la habitación.
Greyson estaba sentado sobre su cama.
Ya se había cambiado de ropa.
Su cabello aún húmedo caía desordenadamente sobre la frente.
—Las chicas tardáis una eternidad en ducharos.
comentó mientras recorría su cuerpo con la mirada.
Pervertido.
le espetó Indianna a través del vínculo mental.
Greyson sonrió.
—Ayer no llegué a mandar a nadie a recoger tu ropa.
Así que le pedí algunas cosas prestadas a Brooke.
dijo mientras le tendía un montón de prendas.
Indianna observó el jersey negro que había encima.
—Esto no es de Brooke.
—Ya lo sé.
respondió Greyson con una sonrisa de satisfacción.
—Es mío.







