Mundo ficciónIniciar sesión—¿Eh?
—Greyson necesita que su mente permanezca abierta para poder comunicarse con ella cuando sea necesario. Ahora mismo es peligroso que lo bloquee, así que lo más seguro es que mantenga el vínculo libre. Pero, más adelante, podrás enseñarle.
Brooke frunció el ceño.
—¿Peligroso? ¿Por qué?
Harry soltó una risa seca.
—No voy a contarte una m****a.
—¿Perdón?
—Todo lo que te diga acabarás contándoselo a Indianna, y Greyson no quiere preocuparla.
—¡Yo jamás le diría nada! —protestó Brooke.
Harry puso los ojos en blanco.
—Sí, cariño. Claro que lo harías.
—No es sano ocultarse cosas ni mentirse en una relación —replicó ella.
—Recuérdalo la próxima vez que intentes esconderte de mí.
—Yo no me escondo.
Harry resopló.
—Menuda mentira.
Los dos sabemos que nunca quisiste tener un compañero destinado. Pero te tocó aguantarme.
Sonrió de lado.
—Eres una pequeña tramposa. Siempre buscas la manera de desaparecer.
Brooke hizo un mohín.
—No quería un compañero... pero lo tengo. Y este maldito vínculo provoca sentimientos.
Sentimientos de los que no puedo escapar.
Harry sonrió satisfecho y le dio un beso fugaz.
—Hace un año habrías salido corriendo de mí.
—Harry, si ahora mismo no fuera porque me estás sujetando las manos, ya me habría ido.
Se encogió de hombros.
—Una de las cosas que más detesto de ti es que disfrutas demasiado de la persecución.
—Solo porque siempre gano.
—Bueno...
Supongo que soy un premio bastante bueno.
Le dedicó una sonrisa traviesa.
Harry soltó una carcajada.
—Hoy comes conmigo.
—Hoy como con las chicas.
—Ahora comes conmigo.
—También puedes venir con nosotras.
Hablaremos de chicos, de la regla, de depilarse y de todas esas cosas maravillosas.
Sonrió con dulzura.
—Te encantará.
—Comes conmigo y con los chicos.
—Puedes comer tú solo y dejar de darme órdenes.
—Nos vemos en el almuerzo.
Su tono no admitía discusión.
Al instante siguiente ya se había marchado.
—¡Indianna, vámonos a escondernos! —declaró Brooke.
Al ver que Harry las observaba, le agarró la mano a Indianna.
Él negó con la cabeza a modo de advertencia.
Como siempre, Brooke lo ignoró.
Las dos salieron del gimnasio corriendo hacia los vestuarios para cambiarse antes del almuerzo.
—Cambio de planes —explicó Brooke mientras se quitaba los pantalones cortos y se ponía una falda vaquera corta—. Hoy toca escondernos de nuestros insoportables compañeros destinados.
Indianna empezó a cambiarse la camiseta.
—Tú y Harry me confundís muchísimo.
Brooke soltó una risa.
—Cariño...
A veces yo también me confundo.
Indianna bajó la mirada.
—Escuché vuestra conversación.
—¿La escuchaste?
—Sí...
Dijiste que lo evitas constantemente.
Y que el año pasado intentaste huir de él.
Brooke terminó de ponerse una camiseta de tirantes.
—Es verdad.
Lo evitaba siempre que podía.
Y sí, intenté negar que fuéramos compañeros destinados.
Suspiró.
—Cuando conocí a Harry lo odiaba.
Y cuando descubrí lo que era...
lo odié todavía más.
Miró a Indianna con una sonrisa cansada.
—Pero ya sabes cómo funciona el vínculo.
Te destroza los sentimientos.
Lo quiero...
pero al mismo tiempo odio lo posesivo que puede llegar a ser.
Bajó la vista unos segundos.
—Lo amo de verdad.
No puedo imaginar una vida sin él.
Aun así...
muchas veces intento mantener cierta distancia.
Sé que volveré a verlo, así que desaparecer un rato no cambia nada.
Sonrió.
—Vosotros dos me recordáis bastante a Harry y a mí.
Aunque yo tenía mucha más confianza cuando llegué al instituto.
Nunca tuve problemas para plantarle cara.
Y eso solo empeoró las cosas.
Harry quería una compañera obediente.
Una que hiciera todo lo que él decía.
Yo no era precisamente ese tipo de chica.
Además...
aprendí muy pronto a bloquear nuestra conexión mental.
Así que tampoco podía usar el dolor del vínculo conmigo.
Es complicado.
Probablemente no entiendas por qué sigo alejándome de él de vez en cuando.
Indianna terminó de ponerse los zapatos.
—No te estoy juzgando.
No soy quién para hacerlo.
Brooke sonrió.
—Greyson intimida mucho.
Pero, a diferencia de Harry, normalmente sabe controlar su carácter.
Nunca perderá el control delante de ti.
No quiere asustarte.
Sabe que eres tímida.
Sabe exactamente qué cosas podrían hacerte daño.
Y jamás querría convertirse en una de ellas.
—¿Harry se enfada tanto?
—Muchísimo.
Habla poco, pero tiene muy mal genio.
Explota enseguida.
Se encogió de hombros.
—Sabe que yo no me achico fácilmente.
Por eso no se contiene tanto conmigo.
Aunque...
sí me da miedo.
Mucho más de lo que él cree.
Solo que también sabe que siempre le plantaré cara.
Si yo fuera como tú...
todo sería muy distinto.
Indianna inclinó la cabeza.
—Entonces...
¿ser tímida hace que los demás controlen más su carácter?
—Los compañeros destinados nunca quieren herir a la otra mitad de su alma.
Si su pareja les tuviera miedo...
los destruiría por dentro.
Greyson te conoce.
Sabe cómo eres.
Y precisamente por eso sabe qué puede hacer y qué no.
Harry también me conoce.
Y sabe que sus enfados no me afectan igual que afectarían a alguien con una personalidad como la tuya.
Indianna soltó una risa nerviosa.
—Cada vez haces que Harry parezca más aterrador.
Brooke levantó un hombro.
—Lo amo.
Aunque me cueste admitirlo.
Y eso hace que todo valga la pena.
Hubo un breve silencio.
Después Indianna habló en voz baja.
—Brooke...
Le prometí a Greyson que no aprendería a bloquear nuestra conexión.
Pero le mentí.
Quiero aprender.
Necesito tener un poco de privacidad.
Brooke asintió sin dudar.
—Esta noche iré a tu casa.
Te enseñaré.
Sonrió ampliamente.
—Pero primero...
vamos a escondernos.
Las dos caminaron hacia la salida del vestuario.
Brooke abrió la puerta...
y se encontró a Greyson apoyado en el marco, bloqueándoles el paso.
—A veces puedes llegar a ser increíblemente ingenua, Brooklyn.
Ella arqueó una ceja.
—¿Ah, sí?
—Parece que has olvidado que tu compañero destinado es un hombre lobo.
Tiene los sentidos mucho más desarrollados que un humano.
Escuchó toda vuestra conversación.
Y, créeme...
no está precisamente contento.
—¿Y eso por qué?
—Porque acabas de describirlo como un lobo con graves problemas de ira.
Y no le hace ninguna gracia que lo etiqueten así.
Brooke cruzó los brazos.
—Pero es verdad.
Greyson suspiró.
—Ahora mismo está enfadado.
—Me alegro por él.
¿Puedes apartarte?
Greyson negó con la cabeza.
—Está terminando de cambiarse.
Llegará en cualquier momento.
Brooke sonrió con descaro.
—Pues con más razón deberíamos irnos...







