- Beau.- le digo cargada de valentía, a pesar de que sea tan solo su prisionera.- si te atreves a quitarme algo de ropa, te vas a arrepentir.
Beau se ríe, con un tono de desprecio que me hiela el alma, y me mira como si fuera un insecto en su camisa.
- Querida, ¿qué podrías hacerme tú? Llevas aquí cautiva más de una semana, y ni siquiera has intentado escapar. No peleas mejor que yo, no tienes más fuerza que yo, y desde luego,no eres más inteligente que yo. Así que, tú has querido que hagamos e